viernes, 20 de abril de 2018

Experiencia de Cooperación en Guatemala con el Máster en Gestión Sostenible de los Residuos


El 10 de julio de 2017 aterrizaba en Ciudad de Guatemala, un lugar totalmente desconocido para mí y, por las referencias que tenía hasta el momento, quizás demasiado peligroso. Esta sensación de miedo no duró ni una semana, rápidamente conocí gente realmente interesante y comencé a disfrutar de las maravillas del país.
Diez horas más tarde de aterrizar me encuentro en la Oficina Técnica de Cooperación, donde me detallan en qué consistiría mi trabajo: mejora en la gestión de residuos sólidos hospitalarios. Si ya llevaba conmigo las inseguridades típicas de una persona sin experiencia que acaba de salir de la Universidad, vamos a sumarle que los residuos hospitalarios no los había visto en la vida, pero ya puestos a asumir retos, ¿por qué no?
Con mi jefa presentándome como la “experta” en la materia me empapé de la normativa del país y mantuve reuniones con personas realmente especialistas que se dedicaban a la gestión de residuos hospitalarios (instituciones públicas, empresas, ONGs…), y a quienes no me quedó preguntas que hacer.
Una vez me creí segura para poder sacar el proyecto adelante empiezo con el trabajo de campo, donde me doy cuenta de que si sigo con mi forma europea de buscar soluciones el proyecto sería inviable. Y es que la vida real no siempre es como viene en los apuntes o en los libros de texto, es necesario plantear alternativas viables en función del lugar en el que te encuentres.



Ni que decir tiene que esta experiencia me ha enriquecido tanto a nivel profesional, como a nivel personal, donde además he desarrollado mucho la empatía con el fin comprender mejor a las personas y el mundo que nos rodea.
Paralelamente he tenido la oportunidad de conocer gran parte de Guatemala, un país con una identidad cultural que no se encuentra en cualquier sitio y que, sumado a su diversidad de ecosistemas, hace que te enamores de cada rincón que vas descubriendo.
Gracias a la UPM, Cátedra Ecoembes y AECID por esta oportunidad.

Alicia Fuertes Ataz